El Guardián de lo Simple

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En 2003 nació 37Signals en Chicago, Estados Unidos de América. Una compañía de diseño web co-fundada por Jason Fried.

Para poder desarrollar su trabajo, compartir entregas y ser más productivos en la gestión de proyectos con sus clientes desarrollaron una herramienta, inicialmente pensada para uso interno, que denominaron "Basecamp".

Al poco tiempo de usarla sus primeros clientes solicitaban usar una copia de Basecamp para poder trabajar ellos a su vez con sus propios clientes y otros proveedores. Poco a poco Basecamp fue teniendo más peso en la facturación de la compañía y dos años después decidieron dejar los servicios y centrarse en el desarrollo y comercialización de su producto. Nuevamente se dio otra circunstancia curiosa; para desarrollar sus productos crean un entorno de programación muy famoso para los lectores familiarizados en el mundo tecnológico vinculado al desarrollo en la red: Ruby on Rails.

Aunque tienen más productos, indudablemente Basecamp es la estrella.

Hay varias cosas interesantes en la historia de 37Signals, de Basecamp y de la visión de sus fundadores. Destacaré tres de ellas que me han llamado poderosamente la atención a la hora de desarrollar productos de software como servicios en la red (SaaS), que es el modelo que ellos han seguido.

Lo primero es que los fundadores y creadores de Basecamp vienen del mundo del diseño. Tuvieron que contratar programadores. Todo el enfoque del proyecto viene condicionado por el interface del usuario. Lo que poco después vino a denominarse, la experiencia del usuario (cliente del proyecto). El mejor manual es el que no hace falta y esto, junto a un soporte excelente, es lo que la gente de Basecamp se ha propuesto hacer.

Según el propio Jason Fried, en la empresa "están tan orgullosos de lo que hace Basecamp como de lo que no hace". Esto es simplemente maravilloso de leer y muy muy complicado de conseguir. Viene a ser la versión de 37Signals del famoso "menos es más". Han decidido renunciar a un mercado amplio, lleno de peticiones y funcionalidades para centrarse en uno muy concreto. En el tipo de cliente que necesita pocas cosas en un gestor de proyectos, pero que esas pocas se hagan de manera eficaz y simple.

Foco. Como consecuencia del punto anterior, llega el foco. Centrarse en el cliente de tu herramienta. Definirlo, caracterizarlo y perseguirlo. Darle lo que necesita (ya decía Henry Ford aquello de "si hubiera preguntado a mis clientes qué es lo que necesitaban, me hubieran dicho que un caballo más rápido”) y eliminar lo superfluo.

En Singular Factory hemos ido un poco al extremo en todo esto. Hemos nombrado al Guardián de los Simple. A partir de un perfil senior de diseñador de interfaces de usuario y experiencia de usuario (UI y UX) y del responsable de producto, hemos diseñado un equipo al que le otorgamos el poder de proteger el producto frente al resto de la humanidad. Deseos de clientes incluidos.

Un ejemplo es qiip. A partir de la experiencia desarrollando herramientas de mantenimiento para vehículos e instalaciones del mundo de automoción, creemos que había un hueco en el mercado para mantenimientos simples de todo tipo de instalaciones. No hablamos de competir con grandes software corporativos, sino de competir con los SMS, las hojas de cálculo y los Whatsapps. Aunque parezca raro, muchas pequeñas instalaciones gestionan sus procesos de mantenimiento de manera rudimentaria y creemos que hay oportunidad para dar valor añadido sin perder la esencia de la inmediatez y sencillez del registro de incidencias de mantenimiento.

Queremos ser "el basecamp" del mantenimiento.

Esta será nuestra primera prueba de fuego para nuestro Guardián de lo Simple aunque seguro que nos quedarán muchas batallas por librar, suponiendo que ganemos las primeras.

Autor: Gustavo Medina 18/07/2019

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